Hasta que nos olvidemos

Ahora todos los objetivos se centran en Oriente Medio, zona en la que el ISIS ha acabado con incalculables vidas inocentes


Actualmente vivimos una época de conflictos aislados, pero intensos. Sobre todo en la zona de Oriente Medio, donde hoy en día destaca principalmente una guerra, la que sufre Siria, azotado sin piedad por el ISIS. No hace mucho, este peligro ha comenzado a extenderse por Europa y se ha convertido en el centro de atención de todos los medios de comunicación. Pero no solo en estos, también en la sociedad. En los bares, parques, calles... El tema de conversación es el mismo: la gran preocupación por los atentados en París, la crisis de los refugiados, la guerra de Siria o el temido ISIS.

El tema que indigna y preocupa a Europa en estos momentos es el
terrorismo del ISIS | Elconfidencial.com
Esta situación es natural y comprensible, la gente está dolida por todo lo acontecido. El atentado de París impactó a toda Europa, fue como un ataque directo a tu propia casa. Nos dimos cuenta de que ese terror que se vive en Oriente Medio se puede expandir, y no solo eso. Nos dimos cuenta de la gran certeza de que sí, se está expandiendo y somos blanco fácil.

Es por esto que todos andamos temerosos con este tema, pero no es la primera vez que nos ocurre algo así. Y tenemos un ejemplo muy cercano: el ébola. Hace apenas dos años comenzó la llamada crisis del ébola. El brote surgió en la zona sur de Guinea, y poco después se fue extendiendo a Liberia y, por último, a Sierra Leona.

Como era previsible, en un comienzo, cuando no se sabía qué ocurría ni qué enfermedad azotaba esta vez África, no impactó tanto. La gente no hablaba apenas de ello, se enteraban por dos o tres noticias que ponía el telediario. Pero no, no se preocupaban. O al menos no al nivel que creció la preocupación después.

Se conoció la situación de epidemia, y comenzaron a salir más noticias. Pero realmente impactó cuando se contagiaron médicos, enfermeros y voluntarios europeos, estadounidenses... O lo que es lo mismo, personas del conocido como Primer Mundo. Ahí si creció la preocupación social. Y los programas de televisión dedicaban contenidos de larga duración a la epidemia.

¿A qué se debe esto? A que nos dio miedo, vimos que no estamos seguros y que nosotros también podíamos caer. Porque mientras la enfermedad solo estuviera en África no había problema, no molestaba a nadie. Pero si se acerca nos escondemos en casa y comentamos el peligro que corremos con todos nuestros conocidos.

Lo mismo nos ocurre actualmente con Siria. Llevan 5 años en conflicto, en lucha, viviendo el terror en sus casas. Ahora huyen, ya no pueden más -y mucho han resistido, lo que ningún ser humano merece vivir-. Su ruta de salida más fácil y segura es hacia nosotros, hacia Europa. Aún así, muchos osan negarles la entrada, por lo mismo de antes: miedo. Pero no es esto a lo que me quiero referir. 

La situación de los refugiados es crítica y todos lo sabemos. Todos los medios llevan una cobertura intensiva de esta crisis actual, de la situación de esa población aterrada. Y, al igual que la situación con el ébola, todos lo comentamos. Pero lo hacemos ahora, 5 años después. ¿Por qué? No solo es porque buscan nuestra ayuda, es porque nosotros acabamos de sufrir un ataque desalmado contra la capital de la democracia: libertad, igualdad y fraternidad. París.

El ISIS nos ha lanzado un directo al mentón, y nos ha hecho perder el equilibrio. Nos duele, nos sentimos identificados, nos dan a nosotros. Y ahora todos nos unimos contra el ISIS, contra las locuras que comenten contra la humanidad.

Volvemos a la situación de la crisis del ébola, largos programas dedicados al tema, comentarios en calles, bares, parques... Pero esta vez, del ISIS y sus horrores. Es una gran noticia que por fin se hable y que haya unidad contra este horrible conflicto, pero ha pasado demasiado tiempo y el precio ha sido de numerosas -e incalculables- vidas inocentes. En cambio nadie dice que en Siria llevan 5 años sufriendo esto. O al menos no tan alto como se debería decir.

Esto no es solo de hoy, ahora hablamos de Siria y el ISIS, pero actualmente existen zonas de África -sí, África sigue existiendo después del ébola- que sufren graves problemas de hambruna, de obtención de agua potable y de enfermedades, muchas de esas que nosotros curamos con un simple sobre efervescente. Así vivimos aquí. Somos solidarios y pensamos en Siria. Hasta que nos olvidemos.

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